Politólogo, Esp. en Finanzas públicas
El desarrollo agrícola en la mayoría de los países en vía de desarrollo es demasiado deficiente, muchos campesinos pobres no tienen fácil acceso a las tierras y otros recursos como semillas de buena calidad y fertilizantes que aumenten rápidamente la producción, por lo que la agricultura no es lo suficientemente productiva para satisfacer las necesidades de la población, a esto se le suma la degradación de las tierras y el abuso de sustancias químicas que minimizan las producción.
Crisis energética
La
escasez de reservas mundiales de hidrocarburos (petróleo y gas natural), además
de la politización por parte de los países que concentran reservas recuperables
de los minerales, como en el caso de los países del Medio Oriente y Venezuela,
han provocado en los últimos años, una fuerte inestabilidad en los precios de
los mismos. Los pozos petroleros han llegado al tope y el poco que queda es
demasiado caro, sumándole a esto una guerra para controlar el futuro del poco
oro negro hay en el mundo.
Los
altos costos de los combustibles y su alta demanda especialmente para el
mercado automotriz, han ocasionado un aumento directo en los costos de
producción de alimentos. Tanto la agricultura como la industria de fabricación
de alimentos, dependen de la energía para el funcionamiento de la maquinaria,
infraestructura, transporte, fabricación de fertilizantes e insecticidas y su
posterior comercialización. A medida que el coste de los insumos crece, el
proceso de producción se hace más caro, lo que provoca que el precio de los
alimentos aumente significativamente debido a la inflación del petróleo y el
gas.
Gráfica de la
evolución del precio en dólares del barril de petróleo
Impacto de los biocombustibles en el sector agrícola
La
demanda de alimentos utilizados para producción industrial, específicamente
biocombustibles, ha aumentado significativamente desde el año 2000, hecho que ha
provocado un alza en los precios de estos, pues gran parte de las cosechas como:
caña de azúcar, oleaginosa, aceite de palma, girasol, colza, trigo, remolacha,
maíz, soja entre otros, son utilizados como base de la producción de
agrocombustibles, generando que gran cantidad de materia prima agraria
sea utilizada con fines no alimentarios,
lo que reduce la oferta de alimentos y presiona el alza los precios de estos. Según datos del Banco Mundial, el
65% de las subidas en los precios se debe a los biocombustibles.
Los
gobiernos del mundo han optado por la producción agrocombustibles; tal parece
que son la salvación al descenso en las reservas de petróleo y la crisis
energética global. Los biocombustibles son considerados como energía renovable,
además para algunos expertos su contribución a la contaminación del medio
ambiente es de cero, ya que no producen CO2, lo
que favorece el cumplimiento de los términos del protocolo de Kyoto, favoreciendo
así las políticas ambientales, especialmente para la comercialización de automóviles.
No
obstante, destinar una extensa cantidad de cultivos de alimentos a la expansión
de monocultivos que no permite la renovación de minerales en la tierra y por
ende la degradan, para la producción de
etanol y biodiesel, sin una agricultura eficiente, terminara por entorpecer el
abastecimiento de alimentos en muchos países. Un ejemplo de ellos es México, según
David
Llistar (observatori del Deute en la
Globalització y Campaña), la principal productora de granos en el mundo Cargill prefirió vender el total de la
producción a las compañías energéticas norteamericanas que a las tortillerías
de México, siendo este el principal alimento del país; la tortilla doblo automáticamente
el precio generando una fuerte oleada de protestas.
Para
la ONU por lo menos 100 millones de toneladas de cereales en los últimos años
han sido utilizadas en la producción de biocombustibles. “En los Estados Unidos, se prevé que más
del 30% de la cosecha de maíz de 2008, se desvió a las destilerías de etanol, y
en la Unión Europea, donde se calcula que el sector del biodiesel ha absorbido
aproximadamente el 60% de la producción de aceite de colza de los estados
miembros en 2007” (Kuan
2009:13). Según la conferencia de las Naciones Unidas sobre el
comercio y el desarrollo (2008) la Ley de energía de 2007 en Estados Unidos,
estableció unos niveles exagerados de utilización de biocombustibles, que
podrían llegar a la utilización de 36.000 millones de galones al 2022, utilizado
el 38% de la producción de maíz para consumo.
Ahora
bien, los biocombustibles pueden favorecer los problemas medioambientales y
energéticos, además de proporcionar una rentabilidad económica a los países
donde la agricultura parecía desaparecida, pero estos podrán mejorar o empeorar
la actual crisis alimentaria mundial. Una solución a este problema está en
utilizar una agricultura eficiente, “bastaría
con 10% de las tierras fértiles del mundo para abastecer de alimentos a toda la
humanidad, y empleando el 30% se podría sustituir toda la producción mundial de
petróleo (30Gbbl/año) por etanol.
Pero en países del tercer
mundo la agricultura es hasta cinco veces menos eficiente que en países
desarrollados.” (Laine 2008: 553).
Cambio climático
El
cambio climático producido por la concentración de gases de efecto invernadero
en la atmosfera de la tierra, han provocado un gran cantidad de fenómenos
medioambientales y desastres naturales; inundaciones, huracanes, sequias
heladas, derrumbes entre otros, son producto del calentamiento global producido
por las altos concentraciones de CO2
en el aire. “En el Protocolo de Kyoto los países se comprometieron a reducir en 8%
las emisiones de CO2 entre 2008 y 2012, pero aún los compromisos efectivos no
son del todo sólidos” (Kuan
2009:15).
Evolución aproximada
del porcentaje de reservas de petróleo y de las
Concentraciones de
anhídrido carbónico (CO2) en la atmósfera a lo
largo del siglo XX.
El
riesgo de padecer hambre si las temperaturas de un lugar aumentan, son
relativamente altas, debido a que las condiciones atmosféricas dificultan la
posibilidad de conseguir buenas cosechas, provocando que producción necesaria
para satisfacer la demanda de alimentos no sea suficiente.
Las
sequias y la desertificación ocasionados por la deforestación de bosques,
explotación comercial de humedales y calentamiento global, generan en muchos
países la imposibilidad de protección natural de los suelos para retener la
humedad y las lluvias, lo que reduce el número de tierras fértiles hábiles para
el cultivo de alimentos. Según estudios de las OXFAM internacional (2006) se
calcula que la desertificación está avanzando a un ritmo anual del 3,5 por
ciento en el África Subsahariana, un ritmo que es mucho mayor en las áreas áridas
y semiáridas.
Las
inundaciones son otro de los problemas graves de la crisis alimentaria mundial,
pues la irregularidad en las lluvias produce constantes corrientes de agua que
desbordan ríos y quebradas, siendo insuficiente la capacidad de absorción de la
tierra; exceso que provoca la destrucción de numerosos cultivos, este hecho
también se produce debido a la gran cantidad de tormentas tropicales y
huracanes que se generan en el caribe. Los derrumbes en las vías y carreteras
ocasionados por las lluvias excesivas, generan
caos en el transporte de productos alimenticios.
En el
año 2008 las intensas lluvias en el centro-oeste de Estados Unidos causaron
daños a la agricultura, por más de 3 mil millones de dólares aproximadamente,
mientras Canadá y Australia disminuyeron en una quinta parte su nivel de
producción. Las pérdidas en cultivos de alimentos mayoritariamente consumidos,
como los cereales, han aumentado el precios de estos en todo el mundo,
provocando además que otros productos como la carne de cualquier tipo, los
huevo, la leche y sus derivados aumenten automáticamente su precio debido a la
falta de granos para el consumo animal.
Las
pérdidas económicas generadas por el cambio climático en los cultivos,
ocasionan una reducción en la oferta, dejando así de cubrirse las demandas de
los mercados alimenticios, los precios de estos se elevan para cubrir las
pérdidas. La alta demanda combinada con la reducción de la producción, ha
disminuido las reservas mundiales de alimentos que son importantes para cubrir
circunstancias adversas de escasez.
Crecimiento de la población mundial
El
alto crecimiento poblacional trae como consecuencia graves repercusiones sobre
el acceso a las tierras y una producción de alimentos que logre cubrir el alto
crecimiento demográfico del planeta. El mundo alcanza hoy 7.000 millones
de habitantes, la FAO estima que para el año 2030 la población mundial alcance
más de 8.000 millones de personas. La tasa de crecimiento en el mundo es de 1.1 % cambio anual según el
Banco Mundial, unos 80 millones de personas al año.
| 1,1 % cambio anual 2010 Fuente: Banco Mundial |
Mientras
la población mundial aumente la producción de alimentos deberá crecer a la par.
No obstante, la actual producción mundial no alcanza a cubrir la demanda en
muchos países. El índice de crecimiento en producción
mundial de alimentos anual esta en 2.2
y prevé que disminuya a 1.5 en 2030 siendo superado por el crecimiento
demográfico que es mucho más alto. El
mayor crecimiento demográfico se concentra en los países en desarrollo, donde
se concentra la mayor parte nacimientos, por lo menos el 90% de ellos, en los
llamados países emergentes (China, India, Indonesia, Corea, Tailandia, Brasil,
México) se concentran el mayor crecimiento en la población del mundo y por ende
una mayor demanda de alimentos. Entre más personas habiten un lugar, mayores
serán la desigualdades sociales, la pobreza y el consumo.
Evolución de la
población mundial en miles de millones
De habitantes desde el
año 1000 al 2000.
Para
satisfacer las necesidades energéticas de la población mundial creciente, es
necesario fortalecer la agricultura sostenible de modo que la producción total
cubra las futuras demandas de la población. “Para satisfacer sus requerimientos energéticos futuros, África y Asia
deberán aumentar su producción agrícola actual un 330 y 90%, respectivamente.
Para América del Norte, Oceanía y Europa, la producción actual alcanza a cubrir
las necesidades del 2050. En el Continente Americano en su conjunto y en
Oceanía es necesario aumentar la producción alrededor de 60% para mantener la
producción energética por habitante actual (dieta rica en productos animales en
base a granos forrajeros y/o saldos exportables). Finalmente, en Europa no se
requieren aumentos de producción debido a que su población disminuirá.” (Andrade
1998: 267)
El desarrollo agrícola en la mayoría de los países en vía de desarrollo es demasiado deficiente, muchos campesinos pobres no tienen fácil acceso a las tierras y otros recursos como semillas de buena calidad y fertilizantes que aumenten rápidamente la producción, por lo que la agricultura no es lo suficientemente productiva para satisfacer las necesidades de la población, a esto se le suma la degradación de las tierras y el abuso de sustancias químicas que minimizan las producción.
Un vistazo a estos dos
períodos de 34 años permite apreciar que la producción de alimentos seguirá
superando al crecimiento demográfico. El índice de crecimiento de ambos rubros
disminuirá en general. En particular, está prevista una aguda disminución del
índice de crecimiento de la producción de carne en los países en desarrollo.
(http://www.fao.org/Noticias/2000/000704-s.htm)
Conflicto armado
El impacto
de los conflictos armados sobre la crisis alimentaria es extremadamente alto y
mortífero, según OXFAM internacional por lo menos la mitad del problema en el
continente africano se ha originado a causa de estos. El desplazamiento y
exilio de millones de personas en campos de refugiados y ciudades aledañas sus
sitios de origen debido al conflicto armado en muchos países genera un alto
grado de desnutrición crónica en mujeres y niños debido a su poca facilidad
para la consecución de alimentos.
Los
países con conflicto armado como Colombia, República del Congo o Somalia, se
ven obligados a desviar sus inversiones hacia gasto militar hecho que ve
drásticamente reducida la actividad económica del país. La drástica violencia
en esto lugares ocasiona que los campesinos abandones las granjas, cultivos y
ganado, generando un descenso en la cantidad de productos que salen al mercado.
Las
guerras conllevan a la destrucción de la infraestructura rural para
la producción de alimentos. En muchos lugares las tierras se convierten en
campos de batalla sembrados por gran cantidad de minas antipersonas, situación
de gran peligrosidad que impide las movilidad, posterior cultivo de las tierras
y pastoreo lo que hace de la tierras lugares inaccesibles.
El
hambre además de ser consecuencia de la guerra también termina por convertirse
en un arma poderosamente eficaz, pues es una forma relativamente fácil para
deshacerse dentro de un mismo territorio de minorías étnicas, disidentes,
independistas entre otros. Esta fórmula ha sido utilizada en muchos lugares del
mundo pro grupos terroristas y gobiernos dictatoriales, desde Sudán y Myanmar hasta Sadam Hussein. Las técnicas utilizas por este
tipo de violencia conllevan la quema cosechas, impedir las nuevas siembras,
forzando desplazamientos de población con violencia, amenazas entre otras. Al
final se consigue el objetivo, miles de personas habrán muerto por falta de
alimento, entre ellos mujeres y niños principalmente.
Cambio del modelo de consumo alimentario
El
Producto Bruto Interno (PBI) y las relaciones comerciales en todos los países
del mundo se ha incrementado. “Von Braun (2007) indica que la población
urbana mundial ha venido creciendo más que la población rural, y se prevé que
en las próximas tres décadas el 61% de la población mundial viva en zonas
urbanas. El proceso de urbanización va acompañado con cambios en el estilo de
vida, que demandan más recursos energéticos y mayor consumo de alimentos no
propiamente nativos” (Kuan
2009:14).
Los
constantes cambios en estilo de vida de las personas y el aumento de la
capacidad adquisitiva de las clases medias en los países emergentes como china
e india que contemplan más de la mitad de la población mundial, demandan una
gran cantidad de alimentos. Los cambios culturales en estos países han
desplazado las costumbres culturales alimenticias hacia costumbres
accidentales, especialmente hacia el consumo de carne que requiere mayor
extensión agrícola para su producción y un gasto calórico mucho mayor. “Se necesitan 700 calorías de alimento en
grano para producir 100 calorías de carne de res, este cambio de dieta presiona
fuertemente el mercado.” (Nadal 2008: 32)
Daryll
Ray de la Universidad de Tennessee, afirma en sus investigaciones que entre
1997 y 2007 la demanda de carne ha aumentado de 1.1 a 7.4 millones de
toneladas. Aunque no puede atribuirse al alto consumo de cereales de estos
países a la crisis de precios, pues China ha cubierto sus necesidades internas
de granos y disminuido las importaciones de estos, pero sí es seguro que se han
generado problemas internos, pues las dietas se han visto degradadas generando
problemas de pobreza como en el caso de India donde existe el mayor número de diabéticos
y niños desnutridos en el mundo.
Tratados de libre comercio (TLC)
En los
últimos años los Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos (TLC o NAFTA
por sus siglas en inglés), han amentado considerablemente, además han
contribuido a fortalecer la Organización mundial del comercio (OMC). Con lo que
la inseguridad alimentaria en los países de tercer mundo ha aumentado
significativamente.
Laura
Carlsen (2011) columnista de Common Dreams, afirma que México está viviendo en “la
pobreza del hambre” (la incapacidad de comprar la canasta alimentaria básica),
los ciudadanos en condición de pobreza han aumento de 18 millones en 2009 a 20
millones a fines de 2010, y por lo menos un quinto de niños tienen problemas de
desnutrición. Todo esto debido al NAFTA que ha provocado graves problemas
estructurales en la cadena de alimentos en México.
“Las “disciplinas” de la OMC (áreas
obligadas a la desregulación) incluyen apoyo interno, subsidios de exportación,
acceso al mercado, tarifas y cuotas –todos los mecanismos necesitados por las
naciones para regular su sector agropecuario y garantizar un estable flujo de
alimentos” (Holt-Giménez y Peabody 2008: 8). [1]No obstante,
la OMC tiene numerosas reglas oscuras que benefician directamente a los EEUU y
la Unión Europea, que les permiten a estos países excluir sus subsidios,
privilegiando aquellos productos más fuertes en mercados extranjeros.
Los TLC
han provocado la destrucción de muchas economías en Latinoamérica, lo que ha
producido anualmente la migración de millones de personas hacia Norteamérica y
Europa. Esto debido que la liberación de productos genera: especulación en los
precios futuros de los productos, distorsionan los precios de los productos
importados y subsidiados, legalizan el dumping social (vender productos baratos
quebrando la propia producción), industrializan la agricultura generando
desempleo, aumentan el contrabando.
[2]En la
teoría de las ventajas comparativas el dumping social se basa en sacar ventaja
atraves del pago de salarios bajos, no seguridad social y miseria en el
trabajo. “Las ventajas comparativas” en lo que se basa el NAFTA buscan que un
país se especialice en lo que hace mejor, dejando a un lado los productos de
menor eficiencia. En México dos años después de la firma del NAFTA, unos dos
millones de agricultores han sido obligados a abandonar sus tierras por los
precios bajos en los productos y el desmantelamiento de los apoyos
gubernamentales. Como consecuencia medio millón de mexicanos emigran cada año a
los EEUU.
Los
precios de los alimentos se establecen internacionalmente, el desempleo sumando
a la inflación año a año de los productos de la canasta familiar ocasionan que
millones de familias pobres vean fuera de su alcance la compra de alimentos
básicos para satisfacer las necesidades energéticas de los seres humanos
generándose así problemas de desnutrición. Por otro lado la propagación de la
“Dieta Occidental” que cambia los hábitos de comida, genera un alto consumo de grasas saturadas,
azúcar, y alimentos refinados pero bajos en fibra que ocasionan gran cantidad
de problemas como: obesidad infantil, sobrepeso, y diabetes constituyendo importantes problemas
sanitarios junto al hambre.
Incremento en los precios y especulación en los mercados
La
preocupación en cuanto al incremento en los precios de los alimentos en los
últimos años ha aumentado y amenaza con desestabilizar el desarrollo de los
países del mundo, especialmente por los efectos sobre las poblaciones pobres. De
acuerdo a la FAO, el precio de las materias primas alimenticias ha subido un
150 por ciento entre 2002 y 2008, pero un 50 por ciento solamente desde 2006 y
un 20 por ciento en 2007.
[3]En
informes del Banco Mundial Se espera que los precios de los cultivos
alimentarios se mantengan elevados durante 2008 y 2009 y luego comiencen a
descender, pero es probable que la mayoría de estos cultivos permanezcan hasta
2015 en niveles muy superiores a los de 2004. El aumento de los precios pone en
grave peligro la reducción de la pobreza.
El
aumento en la demanda de alimentos provoca que la oferta no cubra el nivel
demandado en el mercado, por lo que los precios aumentos rápidamente en los
mercados. Entre 2000 y 2007, la demanda de cereales superó su producción y, por
consiguiente, se han reducido las reservas.
La
especulación financiera tiene mucho que ver, pues la diferencia entre
producción y consumo generan expectativa sobre lo que pueda ocurrir con estas a
futuro. [4]La introducción de capital
en los mercados financieros sobre materias primas alimentarias a nivel mundial
sin ningún tipo de regulación, genera que los fondos de inversión controlen por
ejemplo, entre el 50% y el 60% del trigo comercializado en los más grandes
mercados mundiales, la especulación financiera tiene un relación directa con el
aumento de la volatilidad en los precios
agrícolas, con lo que acelera el aumento de los precios.
Los
precios tienen una relación muy importante sobre la crisis alimentaria global,
de la capacidad adquisitiva de una persona depende su alimentación. En este
sentido cuando una persona no posee lo recursos necesario para comprar los
alimentos que cubran sus necesidades energéticas y las de su familia, se crean
necesidades básicas en su organismo originado problemas de nutrición. En países
en desarrollo con gran número de ciudadanos pobres, el incremento en los
precios que son originados por la suma de gran cantidad de factores, genera
altos grados de desnutrición en la población. La FAO estima que la crisis alimentaria de 2007 y
2008 hizo aumentar el número de personas en pobreza absoluta a 100 millones.
[1] GRAIN, Entre pueblos y la Campaña “No te
Comas el Mundo”, conformada por el Observatori del Deute en la Globalització),
la Xarxa de Consum Solidari, Veterinarios Sin Fronteras (2008). Introducción a
la
Crisis Alimentaria Global.
Henk Hobbelink y Mónica Vargas, Barcelona.
[2]
Carlsen Laura (2011) El NAFTA (TLC) está hambreando a México por Foreign Policy
in Focus (http://www.commondreams.org/view/2011/10/20-49
[3] Comunicado
de prensa Nº:2008/264/PREM, http://web.worldbank.org/WBSITE/EXTERNAL/BANCOMUNDIAL/NEWSSPANISH/0,,contentMDK:21723435~pagePK:64257043~piPK:437376~theSitePK:1074568,00.html,
en noticias.
[4]
GRAIN, Entre pueblos y la Campaña “No te Comas el Mundo”, conformada por el
Observatori del Deute en la Globalització), la Xarxa de Consum Solidari,
Veterinarios Sin Fronteras (2008). Introducción a la Crisis Alimentaria Global.
Henk Hobbelink y Mónica Vargas, Barcelona.
BIBLIOGRAFIA
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biocombustibles en la crisis energética y alimentaria en: revista
Interciencia, AUG 2008, VOL. 33 Nº 8
pág. 553 Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, Venezuela.
Mayne, Ruth (2006): Las causas
del hambre: una perspectiva de la crisis alimentaria en África en: Informe 91
Oxfam internacional, publicado por Oxfam internacional.
Kuan Cubillas, Judith (2009): La
crisis alimentaria: retos y oportunidades en los Andes, Comercial Gráfica Sucre,
Perú.
Andrade, F. H.
(1996): ¿Es posible satisfacer la creciente demanda de alimentos de la
humanidad? En revista Interciencia, SEP - OCT 1998, VOL. 23 Nº 5 pág. 266-274. Instituto
Venezolano de Investigaciones Científicas, Venezuela.
Artículo publicado en el núm. 15 de la
Colección Mediterráneo Económico: " El nuevo sistema agroalimentario en
una crisis global"
Sum psi, José María (2009): El nuevo sistema agroalimentario
en una crisis global en: Lamo de Espinosa, Jaime, Mediterráneo Económico,
CAJAMAR Caja Rural, Sociedad Cooperativ de Crédito, España.
Carlsen, Laura (2011): El
NAFTA (TLC) está hambreando a México en: Foreign Policy In Focus (http://www.commondreams.org/view/2011/10/20-4),
20-10-2011.
FAO (2000): Alimentos y
población: la FAO anticipa en: documentos FAO, (http://www.fao.org/Noticias/2000/000704-s.htm), 24-07-2000.
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