"Puedes cambiar tu mundo cambiando tus palabras. Recuerda, la muerte y la vida están en poder de la lengua."-Joel Osteen.

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sábado, 30 de julio de 2011

La tauromaquia, símbolo inequívoco de nuestro avanzado pueblo

Las corridas de toros son una forma de arte festivo que preocupa a los defensores de los derechos de los animales. Los juegos con animales mediante prácticas burlescas y cruentas, son frecuentes en las fiestas tradicionales de muchos lugares.

E
l  toreo trata de ser vendido como arte y cultura, pero no es ni lo uno ni lo otro, sino uno de los más crueles actos de violencia que se cometen con animales en un país. La tortura y el ensañamiento elevados a categoría de ferias y fiestas nacionales, donde se hace honor a la agonía de un animal hasta la extenuación, por puro y sádico placer de verle morir lenta y dolorosamente.

En primer lugar, se encierra al toro en un chiquero, un cajón oscuro de pequeñas dimensiones con el objetivo de desorientarlo y aterrorizarlo. Luego,  antes de saltar al ruedo le clavan la divisa, un arpón con punta de acero, de modo que el animal sale al ruedo asustado y herido dando la apariencia de ser un animal furioso, cuando no es más que un animal desorientado buscando una salida.

En el ruedo los picadores desde un caballo, inician  dándole puyazos al toro, con una pica que les provoca heridas de hasta 14cm de profundidad y 40cm de extensión. Incluso, algunos picadores retuercen la pica para aumentar la profundidad de la penetración, hecho que le provoca al toro una fuerte hemorragia y la perforación del pulmón. Un toro recibe de tres a cuatro puyazos que les provocan intensos dolores. 

Los puyazos, son aplicados al toro al inicio de la corrida con el fin de provocarle dolor y rabia. Esto hace que el comportamiento del toro sea de suma agresividad.


Pero, hasta aquí el espectáculo no comienza; ahora sale el actor principal, “El Torero” elegantemente vestido con traje de luces, quien comienza con los pases de muleta, que sirven únicamente, para prolongar la agonía de este animal, a continuación le clava de cuatro a seis banderillas acabadas en afilados arpones metálicos de unos 5cm. Con el movimiento del toro la carne es desgarrada por las banderillas. Este dolor, sumado al anterior, acaba haciendo que los músculos del cuello resulten dañados, de modo que el toro no puede ni siquiera aguantar la cabeza.
Los instrumentos utilizados para dañar al toro van desde afiladas espadas de casi 1mt, hasta banderillas con finas puntas y puñales diseñados para succionar la medula. Todo esto con el objetivo de producir satisfacción y goce en público asistente.   

Entre tanto, los sádicos ignorantes, miran y aplauden desde la grada el patético espectáculo, cometido por una persona que se hace llamar así mismo profesional de los toros, título ganado irónicamente en una escuela taurina. Donde se hacen prácticas con becerros y se enseña a cortar orejas en inocentes e indefensas terneras vivas. Animales castigados únicamente por tener la culpa de nacer bajo esta “cultura”.

Para finalizar el sangriento espectáculo, se entra a matar, el torero trata de clavar una espada de casi 1mt. cerca de las vértebras con el objetivo de dañar el corazón o algún vaso sanguíneo importante; pero son muy pocos los que consiguen esto al primer intento, de modo que el toro resulta dañado una vez más en los pulmones, entonces, el toro gime  lastimosamente, vomita y traga su propia sangre e incluso pierde orina. Todo esto, para finalizar con la puntilla, puñal corto diseñado especialmente para seccionar la medula espinal del animal. Muchas veces esto no se consigue y la medula resulta dañada, provocando al toro parálisis; pero permaneciendo todavía vivo y consciente. El toro es arrastrado y en ocasiones ha habido toros que han llegado a levantarse durante el arrastre; incluso mucho llegan vivos al lugar donde son descuartizados.

No obstante, lo realmente irónico de todo, resulta cuando el torero obtiene su más preciado  trofeo, un corte perfecto de oreja, que se consigue cuando el animal esta aun vivo. Oreja que es levantada orgullosamente como símbolo de triunfo. 

El torero es sin duda la figura principal de las corridas de toros. También podría considerarse un maltratador que mata por instinto de fama y poder;  parecen nunca haber aprendido a  valorar la vida.


Finalmente el sádico protagonista es levantado en hombros y sacado del centro de espectáculos como un héroe, pese a que acaba de asesinar a un pobre animal indefenso al que hacen pasar como antagonista, todo para que el público pueda disfrutar el espectáculo. 

A fin de cuentas, todos creen que el toro tiene una enorme fuerza en su cuerpo, y por esta razón no sufre, pese a que   cuando se asienta un insecto en su lomo lo espanta con gran rapidez; sin embargo, creen que  es incapaz de sentir las banderillas clavadas por los “artistas” en su espalda, desgarrándole la piel, perforando sus órganos internos y provocando que se desangre lentamente. Es increíble que haya personas que paguen por ver semejante acto de barbarie y degradación animal. 

Por si esto fuera poco, los gobiernos subvencionan y patrocinan este tipo de espectáculos, através de nuestros ministerios de cultura y una parte del dinero público, es utilizado para fomentar el mundo taurino y reparar las plazas de toros. Cuando las cantidades de dinero que generan este tipo espectáculos son altamente significativas. ¡Pero eso sí, tienen que utilizar los impuestos para pagar los gastos de implementación del espectáculo!, porque finalmente, hace parte del arte y la cultura de la sociedad, donde este tipo de shows son numerosos. 

De ahí, que esta cantidad de espectáculos sea abruptamente escandalosa; según la UNESCO, en países como España se sacrifican anualmente más de  50.000 animales, entre toros de Lidia y vaquillas, gracias a la sangrienta fiesta nacional. Además cientos de caballos resultan heridos en las mismas. Y todos, escudados en un  legado cultural que lo permite.

Según las declaraciones de 1980 de la UNESCO, máxima autoridad en cultura: “La tauromaquia constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura. La cultura, es todo aquello que contribuye a volver al ser humano más sensible, inteligente y más civilizado. La crueldad que humilla y destruye por el dolor, jamás se podrá considerar cultura. Precisamente por ello, los toreros y sus cuadrillas suelen provenir de las capas más desfavorecidas de la población, donde la incultura es mayoritaria.” 
Entonces, cabe hacer la pregunta de que tan bien o que tan mal, esta disfrutar de las corridas de toros y exhibirlas  en televisión en un horario infantil. De ahí, qué la tauromaquia no es más que un acto de barbarie en pleno siglo XXI que sigue ocurriendo en la cúspide de la civilización, donde seres altamente evolucionados y educados, disfrutan del sufrimiento de un animal que no puede defenderse ante los ataques del hombre.
Por lo tanto la tauromaquia no es más que un desbordado acto de violencia cometido contra los toros. Por más que sea visto, como un espectáculo artístico, cultural y de antigua tradición. El episodio desmedido de sufrimiento y crueldad en contra  de un ser vivo, nunca podrá mirase desde ningún punto de vista como algo bueno, beneficioso para la sociedad y menos cultural o artístico.      



Aunque se satanice a los defensores de animales y se engañe a las personas con el pretexto de una tradición cultural, es evidente en estas imágenes la crueldad de esta clase de espectáculos. Pues ya lo dijo Lincoln: “se puede engañar a unos pocos todo el tiempo o a muchos algún tiempo, pero no a todos durante todo el tiempo”.






Los movimientos que opinan que los animales tienen también derechos como los seres humanos van desde los activistas radicales (que defienden su puesta en libertad) hasta organizaciones que defienden una mejor relación entre los animales y las personas.

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