"Puedes cambiar tu mundo cambiando tus palabras. Recuerda, la muerte y la vida están en poder de la lengua."-Joel Osteen.

Páginas

viernes, 10 de mayo de 2013

La organización electoral en Colombia, Riesgos y retos



 
Andrés Felipe Chavarría Ocampo
Politólogo
Universidad Nacional de Colombia-Sede Medellín



RESUMEN:

    La organización electoral en Colombia se compone básicamente de dos instituciones, establecidas históricamente en la política electoral del país y, ratificadas por las asamblea constituyente de 1991 que las consagró en la actual constitución política, estas instituciones son la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Concejo Nacional Electoral. Las crisis institucional y política del país, y los problemas de orden público, han ejercido sobre el sistema electoral diferentes cambios, que si bien son necesarios para el sistema electoral también traen consigo diferentes riesgos y retos para la democracia del Estado. Podríamos hablar de que los riesgos son principalmente la falta de independencia de los órganos de control electoral, su conformación y forma de elección, además de la falta de una normativa fuerte que no deje espacios a otros problemas como la corrupción; los retos de la organización electoral consisten en buscar un sistema adecuado para dar solución a estos riesgos y/o debilidades de la organización electoral colombiana.

ABSTRACT:

    The electoral organization in Colombia consists basically of two institutions, established historically in the electoral politics of the country and, ratified for them constituent assembly of 1991 that consecrated them in the present-day political constitution, these institutions are the National Registration Office of the Civil State and the National Electoral Town Council. The crises institutional and politic of the country, and the problems of public order, have exerted different changes on the electoral system, that even though they are necessary for the electoral system also they bring different risks and challenges along for the state democracy. We could talk that risks are principally the lack of independence of the organs of electoral control, their conformation and kind of election, in addition to the lack of a strong ground rules that does not leave spaces to other problems with corruption; The challenges of the electoral organization consist in looking for a system made suitable to give solution to these risks and or weaknesses of the electoral Colombian organization.
Palabras claves: Organización electoral, Registraduría Nacional del Estado Civil, Concejo Nacional Electoral, Desconfianza, Retos, Riesgos

INTRODUCCIÓN

    La organización electoral en Colombia está conformada por un conjunto de órganos y/o instituciones de carácter nacional; estas son: la Registraduría Nacional de Estado Civil y el Concejo Nacional Electoral. Estas organizaciones tienen unas funciones bien definidas, la primera institución tiene un carácter básicamente de logística y técnica de las elecciones, mientras que la segunda posee la característica de conformar un colegio electoral de representación política que vigila, e inspecciona la actividad electoral de los partidos y movimientos políticos. La organización electoral está estructurada de acuerdo a lo establecido por la constitución política de 1991, y lo dicho por la legislación colombiana en materia del código electoral y otros actos legislativos que la regulan, en especial el actos legislativo 01/2003 aún vigente.

    En el contexto actual se ha visto la necesidad de reformar nuestra organización electoral, esto debido según Juan Fernando Jaramillo de la Revista semana “La Constitución de 1991 ratificó el control de los partidos sobre la organización electoral. Y la reforma política de 2003 empeoró aún más la situación, pues determinó que los miembros del Consejo serían nombrados por el Congreso en pleno, con lo cual un partido o una coalición pueden lograr el control total del Consejo”. Además, la reforma política eliminó tanto la participación del Consejo de Estado en la elección, como los dos asientos para los partidos minoritarios. Lo único positivo de esta reforma es que dispuso que el Registrador fuera nombrado por los presidentes de las Altas Cortes.

    La desconfianza en estas instituciones, sumado a al hecho de que estos organismos están en manos de los partidos políticos, que afrontan una grave crisis de legitimidad, nos lleva a concluir, si el control de las elecciones populares y el sistema de escrutinios es realmente transparente, ahora bien, cabe hacerse la pregunta: ¿Qué garantías nos puede ofrecer los organismos electorales que están controlados por los partidos políticos a quienes se supone deben controlar?

La desconfianza de las instituciones democráticas

    Para garantizar que un sistema electoral en una Nación tengo éxito es necesario estudiar las características socio-políticas de la región. Al diseño de las instituciones electorales le debe anteceder el estudio de factores históricos, culturales y sociales del lugar donde se van a implantar este tipo de alternativas electorales. Cuando se aplica un modelo teórico institucional se tiene que tener en cuenta que lo que funciona en un determinado lugar, no necesariamente va a funcionar en otro, debido a los factores ya mencionados. En este sentido, Manrique (2005: 30) sostiene que “el modelo concreto a adoptar en una regulación electoral depende de la consolidación a la que hayan llegado sus instituciones democráticas”.  

P    ablo Santolaya (2006), por su parte, ha propuesto una tipología de autoridades electorales según el grado de “desconfianza” social e institucional que existe respecto del funcionamiento democrático de las instituciones. Mientras más alto es el grado de desconfianza, mayor deberá ser el nivel de independencia y transparencia de las autoridades electorales. En países con grados bajos de desconfianza el poder ejecutivo organiza directamente las elecciones; cuando el grado de desconfianza es alto, en cambio, se crean poderes políticamente autónomos para tal efecto (Manrique 2005; Santolaya 2006)[1].

    Así las cosas, cuando la desconfianza en el funcionamiento de las instituciones democráticas es tan alta la necesidad de fortalecer e independizar a las autoridades electorales es mayor. La experiencia demuestra entonces que países con riesgo electorales altos necesitan de instituciones electorales imparciales y fortalecidas en su actuar, como lo demuestra el caso de América Latina, donde salvo en algunos casos las entidades electorales son instituciones independientes de los tres poderes del estado. La experiencia de otros países de América Latina puede ayudar a mostrar cómo el fortalecimiento de la democracia depende, de manera crucial, de la atención que se le preste a la organización electoral.

Antecedentes históricos de la organización electoral en Colombia

    Los antecedentes históricos de la organización electoral en Colombia pueden empezar a citarse a partir de varios momentos; el primero de ellos, que adoptó el Congreso de Cúcuta para la Gran Colombia y siguió vigente hasta la Constitución de 1853, fue el sistema de elecciones indirectas por sufragio limitado. Gozaban del derecho de votar sólo los hombres que poseyeran una cantidad mínima de renta o propiedad, o que en su defecto ejercieran algún oficio por su propia cuenta; además se estipulaba el requisito de alfabetismo, pero de modo teórico, ya que se aplazaba su implementación práctica. (Manrique: 2005)

    El sufragio universal de varones se conservó bajo la subsiguiente Constitución de 1858, de corte cuasifederal, pero en la época del federalismo pleno (1863-85) hubo una descentralización total del sistema electoral, que permitió a los Estados soberanos organizar las elecciones de la manera que más les gustara. Por la Constitución de 1886, tal como la diseñaron en un principio Núñez y Caro, se restableció a nivel nacional un sufragio indirecto y con requisitos económicos o de alfabetismo, como en los primeros tiempos, aunque sólo para las elecciones de presidente y congresistas. Así continuaron las cosas hasta ya entrado el siglo veinte, cuando se acogió nuevamente desde 1910 el voto directo, y cuando el sufragio se universalizó definitivamente, en 1936 para los hombres, y en 1954 para las mujeres.[2]

    Con la Ley 31 de 1929, se creó la cédula de ciudadanía y así la dactiloscopia se hizo obligatoria en Colombia como parte esencial para la expedición del nuevo documento, utilizando para ello el sistema de clasificación Vucetich. La ley 89 de diciembre 16 de 1948 creó la Organización Electoral, ajena a las influencias políticas y cuyas regulaciones garantizaban plena responsabilidad e imparcialidad de los funcionarios adscritos a ella. Esta Organización estaba constituida por la Corte Electoral, la Registraduría Nacional del Estado Civil, las Delegaciones Departamentales y las Registraduría Municipales (Manrique: 2005 p 34-35).

    A partir de 1929 hasta la constitución de 1991, se vienen estipulando un sin número de reformas que han creado un organización electoral institucionalizada para el país, desde la expedición de cedulas de ciudadanía, la creación de la Registraduría y el CNE, hasta los derechos de la mujer a elegir y ser elegida le han dado una estructura propia a la organización electoral del país, ahora bien, la pregunta que queda ante un importante proceso histórico es ¿Dónde radica el problema de desconfianza y crisis de los organismos electorales en el país?

Problemáticas en la organización electoral en Colombia

    En Colombia existe una desconfianza desmedida en las instituciones encargadas del proceso electoral, en parte por problemáticas bien conocidas como el caudillismo, lo problemas de la reelección y la crisis de los partidos políticos.  Pero además de una u otra forma, en los últimos años se ha hecho mucho más evidente una problemática heredada del narcotráfico de los años 80, la presencia de los poderes armados ilegales, que han capturado las elecciones políticas para sí, y en pro de sus conveniencias.

    Hay un problema que podría considerarse como uno de los más importantes, la desconfianza de los partidos políticos frente al ejecutivo. Este hecho quedo sentado en la idea de los partícipes de la constituyente del 91 para darles cabida en el Concejo Nacional Electoral. El hecho de que en el pasado la participación de los partidos en la organización electoral hubiese funcionado bien en Colombia, por un lado, y la creencia de los constituyentes en la depuración de los partidos a partir de la revocatoria del mandato que tuvo lugar antes de la Constitución de 1991 (CP), llevaron a los constituyentes a adoptar este modelo (Revelo y García: 2010 p 4).

    Juan Jaramillo (2008: 103-104) sostiene que “los magistrados del Consejo continúan siendo elegidos por los partidos políticos, con lo cual no se garantiza que actúan de manera imparcial para brindar garantías a todos los partidos y ciudadanos acerca de la transparencia de las elecciones. Igualmente, los partidos más fuertes pueden impedir todavía que el Consejo tome determinaciones en contra de ellos. De la misma manera, la representación en el Consejo queda reservada únicamente a los partidos con representación en el Congreso de la República y los conflictos acerca de la composición del mismo se mantienen”.

    La falta de independencia y autonomía es uno de los problemas más importantes en torno a la organización electoral si bien como ya se mencionó antes una de las fortalezas del acto legislativo 01 de 2003, fue el hecho de que la elección del registrador nacional pasara a manos de las altas cortes y no del CNE, aún queda en pie un sin número de debilidades, como que el registrador es candidato parte de un partido político, al igual que es el caso de los magistrados del CNE. No obstante, quedan muchas más falencias y riesgos en la transparencia de un sistema electoral poco fiable a los colombianos a la hora de elegir a sus autoridades públicas.

Riesgos

    A juicio de Revelo[3] y García[4] (2010), se identifican cuatro riesgos o debilidades de los organismos electorales en Colombia:

            1)    La falta de independencia: un problema que afecta más al CNE que la Registraduría, esto se debe a la falta de independencia y politización por parte del gobierno nacional y lo partidos políticos en esta. Es importante recordar que esta politización se entregó en la constituyente del 91 debido a máxima de que Colombia tendría unos partidos, fuertes depurados y bien organizados internamente hecho que nunca se ha dado y esto se ve en la fuerte crisis de representación de los partidos y movimientos políticos que atraviesa en el momento el estado. Debido a esto, con el paso del tiempo hemos visto que esta politización se ha convertido en obstáculo para la consolidación de un sistema electoral garante de los derechos democráticos del pueblo colombiano.

            2)    Los vacíos normativos: la falta de una actualización de las normas electorales vigente ha hecho que las autoridades electorales entren en conflicto. Con un sistema electoral vigente desde 1986, esto teniendo en cuenta que los textos electorales del constitución de 1991 no han sido desarrollados por el congreso. (Vanegas 2009). Las leyes en materia de perdida de investidura y sanciones a los candidatos no son claras aún. El Congreso dejó esta regulación a una ley estatutaria que hasta abril de 2010 no había sido aprobada.

        3)    Las capacidades técnicas: Las autoridades electorales colombianas tienen importantes debilidades institucionales y es por ello que, cuatro meses antes de las elecciones al Congreso de 2010, el registrador Nacional sostuvo que no podía garantizar su transparencia (El Espectador 2009, 18 de noviembre). Este riesgo se manifiesta en el hecho de que la financiación y control de los partidos políticos por parte del CNE, es insuficiente, debido al cuerpo técnico del organismo la falta de personal, el poco tiempo de trabajo para ello, el poder delos candidatos y actores armados que impiden el trabajo de los delegados, y el limitado control que se hace sobre los informes presentados por los partidos y candidatos. Estos elementos facilitan la entrada de mafias al en la política.

            4)    La corrupción: Uno de los problemas más graves que afecta la nación Colombina, aquí radica la transparencia en cómo se hacen los conteos y escrutinios y el control sobre esto por parte de las autorices electorales. Muchos son los casos de corrupción de electoral y las denuncias por parte del electorado, pero pocas son las investigaciones y sanciones ante estos hechos. Lastimosamente, como ha sido señalado por la Misión de Observación Electoral  MOE (2007, 2010) en varias ocasiones, en Colombia nunca se sanciona, ni se investiga a los jurados de mesa, ni a los delegados del registrador por actos de corrupción. No obstante, han sido los funcionarios de las autoridades electorales los que han permitido las irregularidades electorales que han dado lugar a la infiltración de las mafias en la política.

Los retos del sistema electoral colombiano

    Como ha sido menciono anteriormente, los principales retos de la organización electoral en Colombia dependen de la medida en que se de solución a los problemas del funcionamiento del sistema político, la crisis de la representación política, infiltración de las mafias en los órganos de representación política, para no hablar del caudillismo, el clientelismo y la corrupción, tenemos entonces que hablar de un sistema normativo electoral incapaz de responder a los desafíos que se le presentan. Ello sin hablar falta de confianza del electorado en el sistema, que se ve reflejada en los altos índices de abstención electoral. Se llega entonces a la conclusión los partidos políticos no pueden auto controlarse.

    Unos de los retos más importantes, ya está curso, aunque poco se conoce hasta ahora. Esta reforma debería empezar por diferenciar claramente la administración de las elecciones y el control de los partidos, por un lado, de la definición de las controversias electorales, por el otro. Mientras que las primeras tareas deben ser asignadas a un organismo administrativo, las segundas, la labor de dirimir conflictos, debe entregarse a un órgano judicial (Jaramillo 2007).

     La experiencia latinoamericana podría ser una muestra de lo que es una fórmula apropiada; la de México y Chile, en donde se han creado dos órganos: uno que administra las elecciones y lo atinente a los partidos y otro que controla judicialmente las decisiones del primero y define las controversias electorales.

     La aplicación de este sistema al caso colombiano significaría suprimir el Consejo Nacional Electoral de manera que todas sus funciones sean asumidas por la Registraduría Nacional del Estado Civil. Ello arrojaría distintas ventajas. Por una parte, eliminaría la duplicidad que existe en materia administrativa electoral en el país. También pondría fin a la injerencia de los partidos en la organización electoral, puesto que, a partir de la reforma constitucional de 2003, el Registrador debe ser nombrado por los presidentes de las Altas Cortes, a través de un concurso público. Finalmente, evitaría las colisiones entre la Registraduría y el Consejo, las cuales van a ser cada vez más frecuentes en razón de que el Registrador ya no es nombrado por el Consejo Nacional Electoral[5].

    En este sentido la reforma electoral deberá tener en cuentas un reestructuración de los organismos e   lectorales teniendo en cuenta: i) la garantía de la independencia de estas, ii) renovar las reglas de juego y aclarar competencias; iii) aumentar la capacidad institucional, iv) aumentar los controles para evitar la corrupción, v) incentivar y facilitar el control ciudadano.


Conclusiones

    La politización de la organización electoral es una de sus principales debilidades. En un contexto de desconfianza alta y de grandes riesgos políticos, como el colombiano, es preciso idear mecanismos para excluir la injerencia de los partidos, del Legislativo y del Ejecutivo en la elección de los altos funcionarios de estas entidades.

    Es necesario renovar las reglas electorales, adecuarlas a los contenidos constitucionales, a los cambios tecnológicos y, especialmente, al difícil contexto socio-político en el cual deben operar.

    Hay razones de sobra para tener desconfianza sobre el funcionamiento del sistema político, contamos con una organización electoral diseñada a partir de una confianza desmesurada en la capacidad de los partidos para controlarse; el diseño se hizo como si esa desconfianza o esos riesgos no existieran.

    Hay que mejorar las capacidades del CNE para controlar la financiación de la actividad política. Esto se puede lograr no sólo contratando más profesionales, sino mejorando los programas de capacitación, y por último, es preciso reconocer y tener en cuenta en la construcción de políticas alternas los trabajos de la MOE, y las ONG´S encargadas de vigilar el proceso electoral colombiano.

NOTAS DE PRENSA

    El Espectador. 2009, 18 de noviembre. Registraduría dice no poder garantizar transparencia en comicios de 2010. http://www.elespectador.com/articulo172839-registraduria-dice-nohay-recursos-de-cara-los-comicios-de-2010.
    Jaramillo, Juan Fernando. Una reforma necesaria en: http://www.semana.com/opinion/reforma-necesaria/101566-3.aspx
 Jaramillo, Juan Fernando. El vulnerable poder electoral colombiano en: http://www.semana.com/opinion/vulnerable-poder-electoral-colombiano/89966-3.aspx

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    David Bushnell, Las elecciones en el siglo XIX: para bien o para mal, han sido una característica nacional; Revista Credencial de Historia; agosto 2004.
    Manrique, Alfredo. 2005. “La Organización Electoral Colombiana hoy”. En División de Asistencia Electoral (DAE), Departamento de Asuntos Políticos, Secretaría General de Naciones Unidas,                     Registraduría Nacional del Estado Civil, Agencia Colombiana de Cooperación Internacional (ACCI), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Proyecto Integral para la modernización del sistema electoral colombiano. Estudios base. Tomo I. Bogotá: Guadalupe, p. 27-64.
    Misión de Observación Electoral.  2011. Percepción electoral de los votantes en Colombia, Bogotá: Torre blanca agencia gráfica.
    Misión de Observación Electoral. 2007. Retos electorales, riesgos y recomendaciones. Bogotá: Industrias Gráficas Darbel. 2010. Mapas de riesgo electoral por factores de violencia. Elecciones Congreso 2010. Bogotá: Torre Gráfica.
    Revelo Rebolledo Javier E., García Villegas Mauricio. Documento La organización electoral en Colombia. Bogotá. 2012. De justicia.
    Santolaya, Pablo. 2006. “Participación en la Mesa 3. Casos europeos: España y Alemania”. En Seminario Internacional sobre Institucional Democrática. Experiencias Electorales Comparadas. México: IFE.


[1] Manrique, Alfredo. 2005. “La Organización Electoral Colombiana hoy. Proyecto Integral para la modernización del sistema electoral colombiano. Estudios base. Tomo I. Bogotá.
Santolaya, Pablo. 2006. “Participación en la Mesa 3. Casos europeos: España y Alemania”. En Seminario Internacional sobre Institucional Democrática. Experiencias Electorales Comparadas. México: IFE.
[2] David Bushnell, Las elecciones en el siglo XIX: para bien o para mal, han sido una característica
nacional; Revista Credencial de Historia; agosto 2004.
[3] Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad del Rosario.

[4] Profesor de la Universidad Nacional e investigador de Dejusticia.
[5] Jaramillo, Juan Fernando. Una reforma necesaria en: http://www.semana.com/opinion/reforma-necesaria/101566-3.aspx